sábado, 28 de mayo de 2011

BARCELONA 3, MANCHESTER UNITED 1

Rueda el balón sobre la cancha del estadio de Wembley, la catedral del fútbol en Londres.
Barcelona y el Manchester United disputan el encuentro final por la Liga de Campeones de Europa. Más de novecientos millones de euros valen estos dos equipos, dicen los cronistas. Y muchos miles de millones de espectadores presencian el duelo por tv.
Carecen de planteamiento las primeras acciones del partido. No se encuentran los equipos en los primeros minutos. Por fin, a los 27, Pedro aprovecha un buen pase e incrusta la pelota en las redes. El alarido del público es ensordecedor. Barcelona 1, MAU 0.
Siete minutos después, Rooney empata los cartones y así los equipos marchan al descanso durante 15 minutos.
Mientras tanto a nosotros los televidentes nos bombardean con el negocio de la publicidad. Apago el televisor.
Segundo tiempo. El Barcelona impone su clase demostrando que es mucho equipo y seguirá siendo el mejor hasta que aparezca otro que tenga a varios Messi, porque este Messi desborda a los defensivos y anota un estupendo gol para darle la ventaja al equipo catalán. A los 68 Villa les clava el tercero y la Copa es para el Barcelona.
Termina el partido. Se desborda el júbilo: fotos, gritos, abrazos, sonrisas, risas, saludos, besos… todo lo que es usual en este tipo de celebraciones. Apago la pantalla y enciendo la computadora para escribir esta mini crónica. (Carlos Vázquez Escobar, sábado 28 de mayo de 2011).