Millones de aficionados al deporte están enojados y decepcionados.
Los equipos de fútbol River Plate, de Argentina, y de béisbol Dodgers de Los Angeles, de los Estados Unidos, tienen problemas.
El primero fue eliminado y descendió a la Segunda División. El segundo está en bancarrota.
¿Cómo sucedieron las cosas? El River Plate tenía un plantel de maravilla y comenzó a vender jugadores valiosos y cuando se dio cuenta estaba al borde del descenso y nadie lo pudo salvar.
En el caso de los Dodgers, parece que el culpable es el señor Frank McCourt, dueño del equipo, quien ha gastado más de lo debido. El asunto se lleva en la corte de Delaware donde los Dodgers se acogieron al capítulo 11 de protección contra la bancarrota.
Los Dodgers fueron mi equipo favorito en la época de los cincuentas cuando jugaban en Brooklyn. Hazañas memorables de los Dodgers quedaron escritas en los libros de récords de las Grandes Ligas, con jugadores como Roy Campanella, Pee Wee Reese, Jackie Robinson, Don Drysdale y toda la pléyade de tremendos peloteros que llevaron al equipo a ganar las Series Mundiales de 1955 y 1959.
En 1957 Dodgers se mudó a Los Angeles y decayó un poco el entusiasmo. Sin embargo, nuevos aficionados --sobre todo mexicanos-- volvieron a abarrotar las tribunas cuando el equipo contrató al “Toro” Valenzuela. Cada vez que los Dodgers alineaban al “Toro”, una institución bancaria, Bancomer, patrocinaba la transmisión de los partidos que entonces, hablo de los años ochentas, costaba una millonada.
River Plate y Dodgers, dos instituciones deportivas que calaron hondo en el ánimo de la fanaticada y que ahora sufren por los errores de sus directivos. (Carlos Vázquez Escobar, martes 28 de junio de 2011).