En una carta abierta dirigida a la FIDE y a los queridos amigos ajedrecistas y que publica hoy el sitio chessbase.com, el gran maestro Rustam Kasimdzhanov, campeón mundial de ajedrez en 2004, propone abolir las tablas de los torneos clásicos de ajedrez. “Necesitamos algo completamente diferente. Algo así como el tie-break en el tenis”.
“Como lo veo –dice Kasimdzhanov—la mayor atracción (del tenis) es el hecho de que cada encuentro produce un resultado: un ganador y un perdedor. En resumen y para ponerlo en forma figurada, habrá sangre. Y habrá grandes campeones”.
“Si queremos éxito, patrocinadores, público y todo lo demás, debemos abolir las tablas”.
El que fuera campeón del mundo en esos largos torneos de eliminación a nocaut que alguna vez impuso la FIDE, explica su propuesta: “Si jugamos ajedrez clásico con control de tiempo a cuatro ó cinco horas y la partida termina en tablas. No hay problema. Cambiamos los colores y jugamos a veinte minutos. ¿Tablas? Cambiamos los colores, damos diez minutos y jugamos hasta que haya un ganador. Y el ganador gana la partida y obtiene un punto y el perdedor cero”.
“De esta manera nunca se engañará a la expectación del público. Siempre habrá un ganador y siempre habrá sangre. Y vendrá una época de grandes campeones”.
“Eso es algo que me gustaría ver y jugar”, dice finalmente Rustam.
Ahí queda la propuesta. Habrá quienes estén de acuerdo con ella. Otros quizás no. ¿Escucharemos la opinión de los grandes maestros, de los grandes patrocinadores, de los entrenadores, de los ex campeones, de los árbitros, en fin, de la gente que se mueve alrededor de los grandes torneos? (Carlos Vázquez Escobar, jueves 21 de julio de 2011).
“Como lo veo –dice Kasimdzhanov—la mayor atracción (del tenis) es el hecho de que cada encuentro produce un resultado: un ganador y un perdedor. En resumen y para ponerlo en forma figurada, habrá sangre. Y habrá grandes campeones”.
“Si queremos éxito, patrocinadores, público y todo lo demás, debemos abolir las tablas”.
El que fuera campeón del mundo en esos largos torneos de eliminación a nocaut que alguna vez impuso la FIDE, explica su propuesta: “Si jugamos ajedrez clásico con control de tiempo a cuatro ó cinco horas y la partida termina en tablas. No hay problema. Cambiamos los colores y jugamos a veinte minutos. ¿Tablas? Cambiamos los colores, damos diez minutos y jugamos hasta que haya un ganador. Y el ganador gana la partida y obtiene un punto y el perdedor cero”.
“De esta manera nunca se engañará a la expectación del público. Siempre habrá un ganador y siempre habrá sangre. Y vendrá una época de grandes campeones”.
“Eso es algo que me gustaría ver y jugar”, dice finalmente Rustam.
Ahí queda la propuesta. Habrá quienes estén de acuerdo con ella. Otros quizás no. ¿Escucharemos la opinión de los grandes maestros, de los grandes patrocinadores, de los entrenadores, de los ex campeones, de los árbitros, en fin, de la gente que se mueve alrededor de los grandes torneos? (Carlos Vázquez Escobar, jueves 21 de julio de 2011).
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