miércoles, 8 de junio de 2011

EL PUENTE

Viernes 3 de junio de 2011. Anuncia el Canal 40 para las 22 la exhibición de la película “El Puente”, pero a las 21:40 la energía eléctrica dice adiós en mi casa y adiós película.
Me hubiera gustado verla, me dije a mí mismo. El puente es el Golden Gate de San Francisco. El puente rojo que conocí hace muchos años cuando estudié en Oakland.
Penetran por la ventana los débiles rayos de las luminarias que alumbran las calles. Tumbado en el sillón espero, porque no tengo sueño, que vuelva la luz. Mientras tanto, recuerdo…
Llegué a San Francisco en un vuelo de American Airlines, después de una escala en Dallas. En el aeropuerto conocí a otro mexicano que iba también a estudiar a Oakland, y nos acompañamos.
Tengo para mí que el sistema educativo gringo es sabio pero exigente. En nuestro grupo había un venezolano de nombre Manuel, quien se jactaba de tener a un potentado como padre. Manuel llegaba tarde a clases o no llegaba. Un buen día la maestra le dijo en un español chorreado: “Manoel, si vuelves a llegar tarde te boro de la lista y vas con el principal”. Manuel nunca más llegó a clases.
En el grupo predominaban los japoneses. Eran ocho. Todos iban becados o por el gobierno o por empresas privadas. Eran súper estudiosos los taka-taka. Uno de ellos fue mi compañero de cuarto a quien en una ocasión lo encontré flojeando en la cama y le pregunté: are you crazy?, en vez de: are you lazy? Al término del curso escolar sostuvimos un intercambio epistolar que duró varios meses.
Otro grupo nutrido era el de los árabes. A éstos les sobraban los billetes verdes, y, por lo tanto, acaparaban a las chicas más guapas.
De lunes a jueves estudiábamos como verdaderos matados, pero el viernes, ¡ah, el viernes no había home work y salíamos volando a San Francisco!
Para quienes no conocen Oakland ni San Francisco, permítanme este símil: Ciudad Satélite es al Distrito Federal lo que Oakland es a San Francisco, así de cerca está una ciudad de otra. Sólo que en vez de tomar el Periférico atraviesas el mar por el puente de Oakland y llegas a San Francisco.
Cinco estudiantes mexicanos viajábamos los viernes de Oakland a San Francisco. Ahí, Gilberto, que era el riquillo del grupo, alquilaba un auto con su tarjeta de crédito y su licencia internacional de conducir y ¡a gozar la vida loca!
Conocí el Golden Gate por arriba y por abajo. Por arriba, puedes caminar o en bicicleta o auto recorrer el puente. Por abajo, un barco hace el recorrido por la bahía y se detiene exactamente abajo del puente. Te impresionas al ver cómo se mueve el puente, pero en realidad es el barco que se mueve con el golpe de las olas.
Sobre el Golden Gate trata la película El puente, de la que vi sólo cinco minutos y aborda el tema de gente que sufre depresión o algún trastorno mental y se suicida arrojándose desde el puente rojo. Los amigos y familiares de los suicidas narran las causas que los orillaron a tomar la determinación de acabar con sus vidas.
Termino diciendo que Gonzalo Aguirregomezcorta escribió en 2010 un artículo titulado “La cara amarga del Golden Gate”, en el periódico virtual El Mundo.es, en el que habla del proyecto de tender una red de contención en la parte inferior de ambos lados del puente que salvaría muchas vidas. El costo del proyecto es de cincuenta millones de dólares y aquí es donde empiezan los problemas. (Carlos Vázquez Escobar, miércoles 8 de junio de 2011).

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